Calderón GodoyNEGLIGENCIAS MÉDICAS · SEVILLA

Inicio / Anestesia y reanimación / Artículo

Artículo · Anestesia y reanimación

Negligencia en anestesia: cuándo hay derecho a indemnización y qué hay que probar

27 de octubre de 2026 · 12 min de lectura · Juan Manuel Calderón Godoy

Hay negligencia en anestesia cuando el riesgo pudo preverse en la valoración preanestésica y no se previno, cuando la vía aérea o la monitorización no se manejaron conforme a las guías, o cuando no se reaccionó a tiempo ante una falta de oxígeno, una bajada de tensión o un hematoma. La indemnización depende de las secuelas y se calcula con el baremo como referencia. La hoja de anestesia y los datos electrónicos del monitor son la prueba central; pídalos cuanto antes.

Puntos clave
  • La anestesia exige una valoración previa del paciente, con su clasificación ASA y la exploración de la vía aérea; omitir señales de riesgo es el primer error que se analiza.
  • Ante una vía aérea difícil existen algoritmos de actuación; un trazado de capnografía plano debe tratarse como intubación fallida hasta demostrar lo contrario.
  • Las sedaciones en endoscopias, consultas y clínicas también requieren monitorización continua, medios de reanimación y personal entrenado.
  • Tras una epidural o raquídea, la pérdida de fuerza en las piernas es una señal de alarma: un hematoma no tratado a tiempo puede dejar una paraplejia.
  • El despertar intraoperatorio y el daño cerebral en un paciente sano y en una cirugía menor pueden activar la doctrina del daño desproporcionado.
  • Los registros electrónicos del monitor y de la máquina de anestesia pueden mostrar lo que la hoja en papel no recoge.
  • En la sanidad pública el plazo es de un año desde la estabilización de las secuelas; en daño cerebral grave esa estabilización puede tardar.

¿Cuándo hay negligencia en anestesia?

La anestesia moderna es muy segura, pero cuando algo falla las consecuencias suelen ser graves: daño cerebral por falta de oxígeno (encefalopatía hipóxico-isquémica), parada cardíaca, lesiones nerviosas, paraplejia por un hematoma tras una epidural, neumonía por aspiración o la experiencia traumática de despertar durante la cirugía.

Como en el resto de la medicina, el anestesiólogo no garantiza un resultado. Responde si su actuación se apartó de la lex artis en alguna de las fases de su trabajo:

  • Antes: valoración preanestésica incompleta, riesgos no detectados o no informados, ayuno o medicación previa mal gestionados.
  • Durante: técnica inadecuada, manejo incorrecto de la vía aérea, monitorización insuficiente, dosis erróneas o ausencia del anestesiólogo del quirófano.
  • Después: vigilancia deficiente en la unidad de recuperación, alta precipitada o retraso en detectar complicaciones como un hematoma espinal.

En el despacho trabajamos cada caso con un método propio que contrasta cada elemento de la reclamación (daño, mala praxis, nexo causal, información y cuantía) con su prueba, y con un reloj de plazos desde el primer día. En anestesia esto es especialmente útil, porque la prueba es muy técnica y está en manos del centro.

La valoración preanestésica y la clasificación ASA

Antes de una cirugía programada, el paciente pasa por la consulta de preanestesia. Allí se revisan sus enfermedades, su medicación (en especial anticoagulantes y antiagregantes), sus alergias, sus anestesias previas, su vía aérea y su estado general. El resultado se resume en la clasificación de la Sociedad Americana de Anestesiólogos (ASA), que gradúa el riesgo del paciente.

Clase ASASignificadoRelevancia en una reclamación
ASA IPaciente sanoUn daño grave en un paciente ASA I en cirugía menor es un indicio de daño desproporcionado
ASA IIEnfermedad sistémica leveRiesgo bajo; las complicaciones graves requieren explicación
ASA IIIEnfermedad sistémica graveExige planificación específica y medios adecuados
ASA IVEnfermedad grave que amenaza la vida de forma constanteDebe valorarse si la cirugía estaba indicada y si se informó del riesgo real
ASA VPaciente moribundo que no se espera que sobreviva sin la operaciónEl margen de reproche se centra en la indicación y la información
ASA VIMuerte encefálica, donante de órganosSin relevancia en reclamaciones de pacientes

Una valoración que no recoge datos que constaban en la historia clínica, como una apnea del sueño, una intubación difícil en una cirugía anterior o un tratamiento anticoagulante, es el punto de partida de muchas reclamaciones. También lo es una clasificación ASA claramente infravalorada, que pudo llevar a operar en un centro sin los medios necesarios.

El consentimiento de la anestesia

La anestesia tiene su propio consentimiento informado, distinto del de la cirugía. La Ley 41/2002 exige que conste por escrito en los procedimientos invasivos (art. 8.2) y que incluya los riesgos típicos y los relacionados con las circunstancias del paciente (art. 10.1). Si el riesgo que se materializó no estaba explicado, la falta de información es indemnizable aunque la técnica fuera correcta.

Vía aérea difícil: el origen de la mayoría de los daños cerebrales por anestesia

Mantener la oxigenación es la tarea esencial del anestesiólogo. Cuando no se consigue ventilar ni intubar al paciente, el cerebro empieza a sufrir en pocos minutos. Por eso las sociedades científicas han elaborado algoritmos de actuación. En España, la guía de consenso de 2024 de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR), junto con SEMES y SEORL-CCC, recomienda una evaluación previa estructurada de la vía aérea en todos los pacientes, una preoxigenación adecuada y la confirmación de la intubación mediante capnografía.

La propia guía advierte que un trazado de capnografía plano indica intubación fallida hasta que se demuestre lo contrario, y que cuando fallan los planes no invasivos debe declararse sin demora la situación de «no intubo, no oxigeno» y realizar un acceso quirúrgico al cuello, siendo la cricotirotomía la técnica de elección.

En una reclamación por daño cerebral tras la anestesia, el perito analiza:

  • Si había predictores de vía aérea difícil y se planificó con medios alternativos (videolaringoscopio, dispositivos supraglóticos, fibroscopio).
  • Si se reconoció a tiempo una intubación en el esófago o un tubo desplazado.
  • Cuánto tiempo pasó entre la caída de la saturación y cada maniobra.
  • Si se pidió ayuda y se pasó al siguiente plan sin insistir en intentos repetidos.
  • Si el material de rescate estaba disponible y en condiciones.

Este artículo explica criterios jurídicos y no sustituye el consejo médico; la valoración clínica de cada caso corresponde a un especialista.

Monitorización durante la anestesia y en la recuperación

Durante cualquier anestesia general o sedación profunda deben vigilarse de forma continua la oxigenación (pulsioximetría), la ventilación (capnografía), el electrocardiograma y la presión arterial, con alarmas activadas. El anestesiólogo debe estar presente. Un descenso de la tensión prolongado, una bradicardia o una desaturación que se prolongan sin respuesta son hallazgos que la pericial busca en los registros.

La fase de recuperación es igual de importante. En la unidad de recuperación postanestésica pueden aparecer depresión respiratoria por opioides, restos de relajante muscular u obstrucción de la vía aérea. Dar de alta a planta a un paciente que aún no cumple los criterios, o dejarlo sin vigilancia en un pasillo, son causas conocidas de paradas evitables.

Sedación en endoscopias, consultas y clínicas: el riesgo fuera del quirófano

Colonoscopias, gastroscopias, procedimientos dentales, cirugías estéticas o tratamientos en consulta se hacen a menudo con sedación. Que el procedimiento sea menor no significa que lo sea la sedación: con fármacos como el propofol la frontera entre sedación consciente y anestesia general es estrecha y puede cruzarse en segundos.

Por eso, aunque la intervención sea ambulatoria, el centro debe garantizar:

  • Una valoración previa del paciente proporcional al tipo de sedación.
  • Personal formado en manejo de vía aérea y reanimación, distinto de quien realiza el procedimiento cuando la sedación es profunda.
  • Monitorización continua de oxigenación y, cuando la sedación es moderada o profunda, de ventilación.
  • Oxígeno, aspiración, material de vía aérea, desfibrilador y fármacos de rescate a mano.
  • Vigilancia hasta la recuperación y criterios claros de alta.

Cuando un paciente sano sufre una parada o un daño cerebral durante una sedación para una prueba diagnóstica, la desproporción entre el procedimiento y el resultado es evidente. Además del profesional, suele responder el centro por falta de medios u organización.

Ejemplo

un hombre de 50 años, sin enfermedades relevantes, se somete a una colonoscopia con sedación en una clínica privada. La enfermera administra propofol mientras el médico realiza la prueba; no hay capnografía y la pulsioximetría se revisa de forma intermitente. Cuando se detecta la desaturación, el paciente está en parada. La reclamación se dirige contra la clínica y su aseguradora por falta de personal específico para la sedación y de monitorización adecuada.

Epidural y raquídea: hematoma, lesión nerviosa y otras complicaciones

La anestesia neuroaxial (epidural o raquídea, también llamada intradural) se utiliza en partos, cesáreas, cirugía de cadera y rodilla y en otras intervenciones. Sus complicaciones más temidas son el hematoma espinal y el absceso epidural, muy infrecuentes, pero capaces de comprimir la médula y dejar una paraplejia si no se tratan con rapidez.

El riesgo aumenta en pacientes que toman anticoagulantes o antiagregantes, o que los reciben poco antes o después de la punción. Las guías fijan intervalos de seguridad entre la última dosis, la punción y la retirada del catéter. Por eso la reclamación examina tres cosas:

  • Si se revisó la medicación anticoagulante y se respetaron los intervalos antes de puncionar y antes de retirar el catéter.
  • Si tras la anestesia se vigiló la recuperación de la fuerza y la sensibilidad de las piernas.
  • Si, ante una debilidad que no cede o empeora, se pidió una resonancia urgente y se avisó a neurocirugía sin demora.

En estos casos, el tiempo hasta la descompresión quirúrgica es determinante para el pronóstico. Un retraso de horas en interpretar la pérdida de fuerza como un efecto residual de la anestesia es un reproche frecuente. Otras complicaciones, como la cefalea por punción dural o una lesión nerviosa leve, suelen ser riesgos típicos; la discusión entonces se centra en si se informó y en si se trataron correctamente.

Despertar intraoperatorio: cuando el paciente es consciente durante la cirugía

Es poco frecuente, pero ocurre: el paciente recupera la consciencia durante la operación, a veces sin poder moverse por el efecto del relajante muscular, y puede recordar conversaciones, dolor o sensación de asfixia. Después puede desarrollar un trastorno de estrés postraumático, con pesadillas, ansiedad y rechazo a futuras intervenciones.

El riesgo es mayor con relajantes musculares, en anestesia total intravenosa, en cesáreas, cirugía cardíaca y traumatismos, o si falla el suministro del anestésico. La pericial revisa si se ajustaron las dosis, si funcionaba el vaporizador o la bomba de infusión, si se utilizó monitorización de la profundidad anestésica cuando estaba indicada y si se registraron signos de anestesia superficial (taquicardia, hipertensión, movimientos).

El daño indemnizable es sobre todo psicológico. Debe acreditarse con informes de psiquiatría o psicología que diagnostiquen la secuela y su relación con el episodio, no basta con el relato del paciente.

La hoja de anestesia y los datos del monitor: la prueba central

La hoja o registro anestésico recoge, minuto a minuto o cada pocos minutos, constantes, fármacos, dosis, horas y eventos. Hoy muchos quirófanos tienen registro electrónico, y tanto los monitores como las máquinas de anestesia guardan tendencias, alarmas y eventos con hora exacta.

Esos datos pueden desaparecer al sobrescribirse la memoria del equipo. Por eso, cuando hay un daño grave, conviene pedir al centro por escrito y de inmediato que los conserve y entregue, identificando el quirófano, la fecha y la hora de la intervención. La Ley 41/2002 reconoce el derecho de acceso a la historia clínica (art. 18) y obliga a conservarla (art. 17).

DocumentoQué aporta
Informe y hoja de preanestesiaRiesgos detectados, clasificación ASA, plan anestésico
Consentimiento de anestesiaRiesgos explicados y firmados
Registro anestésico (papel o electrónico)Constantes, fármacos y eventos con hora
Datos exportados del monitor y de la máquinaSaturación, capnografía, tensión y alarmas sin intermediación
Hoja de la unidad de recuperaciónVigilancia tras la cirugía y criterios de alta
Notas de enfermería y órdenes médicasAvisos de síntomas y tiempo de respuesta
Registro de mantenimiento de equiposFallos técnicos de la máquina o del material
Informes de neurología, rehabilitación y valoración de dependenciaAlcance y estabilización del daño

Una hoja con huecos justo en el periodo crítico, horas redondeadas o anotaciones añadidas después no prueba por sí sola la negligencia, pero debilita la versión del centro, que es quien tiene la obligación de documentar.

Daño desproporcionado en anestesia: el resultado que exige explicación

El Tribunal Supremo viene declarando que cuando un acto médico ordinario produce un daño anormalmente grave, que no se explica por los riesgos propios de la intervención, corresponde al centro y al profesional dar una explicación coherente de lo ocurrido. En anestesia la doctrina tiene un campo natural: un paciente sano que entra a una cirugía menor y sale con daño cerebral.

La defensa suele alegar una reacción alérgica grave imprevisible, una arritmia o una embolia. Son explicaciones posibles, pero deben estar respaldadas por la historia clínica, la analítica o la autopsia, y además debe acreditarse que el tratamiento de esa complicación fue el correcto. Si los registros no permiten reconstruir lo sucedido, esa falta de explicación juega a favor del paciente.

Cómo reclamar una negligencia en anestesia y qué indemnización corresponde

La vía depende de dónde se produjo la anestesia. En un hospital público del SAS o del SES se presenta una reclamación de responsabilidad patrimonial ante la Administración (Ley 39/2015 y Ley 40/2015, arts. 32 a 36); no se demanda personalmente al anestesiólogo. Si la Administración no resuelve en seis meses, se puede acudir a lo contencioso-administrativo. En la sanidad privada se reclama a la clínica, al profesional y a sus aseguradoras, intentando antes un medio adecuado de solución de controversias, requisito previo en la vía civil desde el 3 de abril de 2025 (Ley Orgánica 1/2025).

ÁmbitoPlazoDesde cuándo
Sanidad pública1 año (Ley 39/2015, art. 67)Curación o determinación del alcance de las secuelas
Privada, con contrato5 años (CC, arts. 1101 y 1964.2)Desde que pudo ejercitarse la acción
Privada, sin contrato1 año (CC, arts. 1902 y 1968.2)Desde que se conocen las secuelas definitivas
Acción directa contra la aseguradoraEl de la acción frente al asegurado (LCS, art. 76)Según el caso

En el daño cerebral, la estabilización de las secuelas puede tardar meses o años, sobre todo en niños. La STS 562/2025, de 9 de abril, consideró no prescrita una reclamación por daño neurológico perinatal porque la estabilización no se produjo hasta que el menor cumplió catorce años. Aun así, no conviene esperar: cuanto antes se pidan los registros, más datos se conservan.

Cómo se calcula la indemnización

Se toma como referencia el baremo de la Ley 35/2015, reformado por la Ley 5/2025, de 24 de julio. La STS 951/2025, de 17 de junio, del Pleno de la Sala Primera, admite usarlo como referencia aunque los hechos sean anteriores. En un daño cerebral grave, las partidas principales son:

  • Secuelas neurológicas y psíquicas, valoradas en puntos según la edad.
  • Perjuicio moral por pérdida de calidad de vida, en su grado máximo en los grandes lesionados.
  • Perjuicio moral de los familiares cercanos que asumen el cuidado.
  • Ayuda de tercera persona, prótesis, adaptación de vivienda y vehículo, y tratamientos futuros.
  • Lucro cesante por la pérdida de capacidad de ganancia.
  • Intereses del artículo 20 de la LCS frente a la aseguradora: interés legal incrementado en un 50 % los dos primeros años y no inferior al 20 % después.

Si no puede afirmarse que una actuación correcta habría evitado todo el daño, la indemnización se ajusta con la pérdida de oportunidad, en proporción a las probabilidades perdidas que determine el perito. No es posible anticipar una cifra sin conocer las secuelas y la prueba de cada caso.

Pida que conserven los datos del monitor

Si un familiar ha sufrido un daño grave durante una anestesia o una sedación, solicite por escrito y cuanto antes la conservación y copia de los registros electrónicos del monitor y de la máquina de anestesia, indicando quirófano, fecha y hora. Esos datos pueden sobrescribirse.

Qué hacer si le ha pasado

  • Atienda la salud del paciente y pida informes completos de cada servicio que lo trate.
  • Solicite por escrito la historia clínica completa, incluida la preanestesia, el consentimiento de anestesia y la hoja de la unidad de recuperación.
  • Pida expresamente la conservación y copia de los datos electrónicos del monitor y de la máquina de anestesia.
  • Anote lo que les dijeron los profesionales tras el incidente, con fecha, hora y nombres.
  • Reúna informes de neurología, rehabilitación, psicología y, si procede, la valoración de dependencia.
  • Consulte a un abogado especializado para elegir la vía y encargar una pericial de anestesiología.
  • Controle el plazo desde la estabilización de las secuelas y no lo deje para el final.

Preguntas frecuentes

¿Qué indemnización corresponde por una negligencia en anestesia?

Depende de las secuelas, la edad, la pérdida de autonomía, los gastos y los ingresos perdidos. Se calcula tomando como referencia el baremo de la Ley 35/2015, más los intereses que procedan. En un daño cerebral grave se incluyen ayuda de tercera persona, adaptación de vivienda y daño moral de la familia. No se puede dar una cifra sin estudiar la prueba.

¿Contra quién reclamo un daño por anestesia en un hospital público?

Contra el servicio de salud, como el SAS en Andalucía o el SES en Extremadura, mediante una reclamación de responsabilidad patrimonial. La Administración responde por el personal a su servicio y no se demanda personalmente al anestesiólogo. También puede dirigirse una acción civil contra la aseguradora del servicio de salud.

¿Hay un consentimiento propio para la anestesia?

Sí. La anestesia tiene riesgos distintos de los de la cirugía y requiere un consentimiento específico, normalmente firmado en la consulta de preanestesia. Debe incluir los riesgos típicos y los derivados de su situación personal. Si el riesgo que se produjo no estaba explicado, existe una falta de información que puede indemnizarse.

¿La sedación de una colonoscopia puede causar daño cerebral?

Es muy raro, pero posible si se produce una depresión respiratoria que no se detecta o no se trata a tiempo. Por eso el centro debe contar con monitorización, material de reanimación y personal formado. Un daño grave en un paciente sano durante una prueba diagnóstica exige al centro una explicación detallada de lo ocurrido.

Me pusieron la epidural y ahora tengo las piernas débiles, ¿qué hago?

Si la debilidad aparece o empeora tras la anestesia, acuda o avise de inmediato: puede ser un hematoma o un absceso que requiere resonancia y tratamiento urgente. Esto no es consejo médico; siga las indicaciones de su equipo sanitario. A efectos de una posible reclamación, anote las horas en que avisó y lo que le respondieron.

¿Qué es el despertar intraoperatorio y se puede reclamar?

Es recuperar la consciencia durante la cirugía bajo anestesia general. Se puede reclamar si se debió a dosis insuficientes, a un fallo del equipo no detectado o a no utilizar la monitorización indicada. Debe acreditarse con informes de psiquiatría o psicología que diagnostiquen las secuelas, como el estrés postraumático.

¿Cómo consigo los datos del monitor de anestesia?

Pídalos por escrito al centro como parte de su historia clínica, identificando quirófano, fecha y hora, y solicite también que se conserven. Si no se entregan, pueden pedirse en el procedimiento administrativo o judicial. Su ausencia, cuando el centro debía custodiarlos, puede perjudicar su defensa.

¿Cuánto tiempo tengo para reclamar un daño cerebral tras una anestesia?

En la sanidad pública, un año desde que las secuelas se estabilizan. En la privada, cinco años si había contrato o un año si la acción es extracontractual. En el daño cerebral la estabilización puede tardar, pero conviene actuar pronto para conservar la prueba técnica, que puede perderse.

¿Qué suele alegar la defensa del anestesiólogo?

Que fue una complicación imprevisible, como una reacción alérgica grave o una arritmia, que el paciente tenía un riesgo alto o que se actuó según las guías. Se responde con los registros minuto a minuto, comprobando tiempos de reacción, y con una pericial de la misma especialidad que contraste lo hecho con las guías aplicables.

Más sobre anestesia y reanimación

Fuentes y normativa

Este artículo es divulgativo y no sustituye al asesoramiento sobre un caso concreto. Actualizado el 27 de octubre de 2026.

Redactado y revisado por Juan Manuel Calderón GodoyAbogado colegiado n.º 7.291 del Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla · Revisado el 23 de octubre de 2026
LlamarWhatsApp