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Operación de miopía mal hecha: cuándo reclamar y qué indemnización corresponde

3 de noviembre de 2026 · 13 min de lectura · Juan Manuel Calderón Godoy

Una operación de miopía mal hecha es reclamable cuando el mal resultado se debe a una indicación incorrecta (operar una córnea fina o con queratocono incipiente), a errores en la técnica o en el cálculo, a un seguimiento deficiente o a no haber informado de riesgos como el ojo seco, los halos o la ectasia. Al ser una cirugía voluntaria, la información exigible es mayor y la publicidad de la clínica puede ser vinculante. Frente a una clínica privada el plazo general es de cinco años.

Puntos clave
  • Un resultado imperfecto no es por sí mismo negligencia: se reclama cuando hubo una mala indicación, un error técnico o de cálculo, un mal seguimiento o falta de información.
  • Antes de operar deben estudiarse la topografía o tomografía corneal y el grosor de la córnea (paquimetría) para descartar queratocono y otras contraindicaciones.
  • La ectasia corneal tras el láser es poco frecuente, pero en la mayoría de los casos existe algún factor de riesgo identificable antes de la cirugía.
  • Ojo seco, halos y deslumbramientos son riesgos conocidos; deben explicarse antes, con especial detalle a quien conduce de noche o tiene pupilas grandes.
  • La publicidad del tipo «adiós a las gafas» puede ser exigible como parte del contrato (art. 61.2 TRLGDCU).
  • Con contrato privado el plazo es de cinco años (art. 1964.2 CC); en la sanidad pública, un año desde la estabilización (art. 67.1 Ley 39/2015).
  • Las pruebas previas y los datos del láser o de la biometría son la base de la pericial: pídalos antes de operarse en otra clínica.

¿Cuándo una operación de miopía mal hecha es negligencia?

La cirugía refractiva corrige la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo modificando la córnea con láser o implantando una lente dentro del ojo. La mayoría de los pacientes queda satisfecha, pero ninguna técnica está libre de complicaciones. Por eso la pregunta no es si el resultado es perfecto, sino si el daño se debió a algo que el cirujano o la clínica hicieron mal o dejaron de hacer.

Problema tras la operaciónCuándo puede ser negligenciaQué se analiza
Ectasia corneal (la córnea se debilita y se deforma)Operar con queratocono incipiente, córnea fina o lecho residual insuficienteTopografía, tomografía y paquimetría previas; cálculo del tejido que se retiró
Defecto residual importante (hipocorrección o hipercorrección)Error en la graduación introducida, en el cálculo o en el registro del ojoDatos del tratamiento láser, refracción previa estable
Ojo seco intensoNo valorar ni tratar un ojo seco previo, no advertir del riesgoPruebas de lágrima previas, información dada
Halos y deslumbramientos que impiden conducir de nocheNo medir la pupila en penumbra, zona óptica pequeña, no informar del riesgoPupilometría, perfil de tratamiento, consentimiento
Infección o inflamación graveFallos de asepsia, no tratar a tiempoProtocolos, controles posoperatorios
Pérdida de visión tras cataratas o lente intraocularLente de potencia equivocada, complicación mal manejada, endoftalmitis detectada tardeBiometría, hoja quirúrgica, registros del seguimiento

Como explicamos en nuestro artículo sobre la diferencia entre complicación y negligencia en una operación, la clave está en tres momentos: la indicación (¿era usted buen candidato?), la ejecución (¿se hizo bien?) y la reacción ante la complicación (¿se detectó y trató a tiempo?).

LASIK, PRK, SMILE, lentes intraoculares y cataratas: qué se discute en cada técnica

LASIK

Se levanta un colgajo fino en la córnea, se aplica el láser excímer debajo y se recoloca. La recuperación es rápida. Los problemas típicos son las complicaciones del colgajo, el ojo seco y la ectasia cuando no queda suficiente grosor corneal.

PRK o LASEK (técnicas de superficie)

No hay colgajo: se trata la superficie de la córnea. Suele preferirse en córneas finas. La recuperación es más lenta y dolorosa, y puede aparecer una opacidad corneal (haze). Si a un paciente con córnea límite se le hace LASIK cuando la técnica de superficie era más prudente, la elección de técnica puede discutirse.

SMILE

El láser de femtosegundo talla una lámina dentro de la córnea que se extrae por una pequeña incisión. Comparte con el LASIK la necesidad de un estudio corneal riguroso y tiene sus propias dificultades técnicas en la extracción.

Lentes intraoculares fáquicas y cirugía de cristalino

En miopías altas o córneas no aptas se implanta una lente delante del cristalino (lente fáquica) o se sustituye el cristalino por una lente (cirugía de cristalino transparente). Son cirugías dentro del ojo, con riesgos distintos: aumento de presión, catarata, inflamación, desprendimiento de retina o infección. Aquí son decisivos la medición del ojo, el tamaño de la lente y los controles posteriores.

Cataratas

La operación de cataratas también es una cirugía de cristalino. Cuando se ofrece con lentes «premium» (multifocales o tóricas) para dejar de usar gafas, tiene un componente voluntario que aumenta la exigencia de información, como veremos.

Las pruebas previas: topografía, paquimetría y detección del queratocono

La decisión más importante se toma antes de entrar en quirófano. Una revisión publicada en 2023 en Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología (Ortega-Usobiaga y otros) clasifica como contraindicaciones absolutas de la cirugía refractiva corneal con láser la edad inferior a 18 años, la inestabilidad de la graduación, el queratocono y ciertas distrofias corneales, el ojo seco mal controlado, y las enfermedades autoinmunes activas o la diabetes mal controlada. Considera relativas, entre otras, los valores extremos de curvatura o de grosor corneal, el embarazo y la lactancia, y algunos fármacos como la isotretinoína o la amiodarona.

  • Refracción estable: la graduación no debe haber cambiado de forma relevante en el último año.
  • Topografía o tomografía corneal: mapas de la forma de la córnea que permiten detectar un queratocono incipiente (subclínico) que no se ve en una exploración normal.
  • Paquimetría: mide el grosor de la córnea y permite calcular cuánto tejido quedará tras el láser.
  • Pupilometría en condiciones de poca luz: importante para prever halos.
  • Valoración de la superficie ocular y la lágrima.
  • Fondo de ojo, especialmente en miopes altos.
  • Historia de enfermedades generales y medicación.

En la reclamación, el perito oftalmólogo revisa esos datos originales, no solo el informe. Si los mapas topográficos mostraban signos sospechosos y se operó igualmente, o si no consta que se hicieran, la indicación queda en entredicho. Las agencias sanitarias insisten en lo mismo: la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), por ejemplo, advierte a los pacientes de que las córneas finas o la graduación inestable desaconsejan el LASIK.

Aviso: esta información es general y no constituye consejo médico. La indicación en cada caso corresponde a su oftalmólogo.

Ectasia corneal tras la cirugía: la complicación con más peso en las reclamaciones

La ectasia es un debilitamiento progresivo de la córnea que la hace abombarse, con pérdida de visión que las gafas no corrigen bien. Puede requerir lentes de contacto especiales, tratamiento de entrecruzamiento del colágeno (crosslinking), anillos intracorneales o, en casos graves, un trasplante de córnea.

Es poco frecuente. En un estudio de seguimiento a largo plazo publicado en 2012 en Clinical Ophthalmology (Spadea y otros), aparecieron 23 casos en 4.027 ojos operados con LASIK por miopía (0,57 %), con un inicio medio de entre dos y tres años después de la cirugía. Los autores señalaron que todos los ojos que desarrollaron ectasia tenían al menos un factor de riesgo identificable, como un lecho estromal residual delgado o una miopía elevada.

Ese último dato es jurídicamente relevante: si el riesgo era identificable con las pruebas previas, la pregunta es por qué se operó o por qué se eligió esa técnica. Además, como la ectasia aparece meses o años después, el plazo para reclamar no empieza con la operación, sino cuando se diagnostica y se estabiliza el daño.

Ejemplo

un paciente de 24 años con miopía de seis dioptrías se opera con LASIK en una clínica que anuncia precio cerrado por ojo. La topografía previa mostraba una asimetría inferior que el informe no menciona y la paquimetría era límite. Tres años después pierde visión en un ojo y se le diagnostica ectasia. El perito revisa los mapas originales: si concluye que eran sospechosos, la reclamación se dirige a la indicación, no a la ejecución del láser.

Ojo seco, halos y visión nocturna: ¿secuela o riesgo asumido?

Son las quejas más frecuentes tras una cirugía refractiva. La FDA advierte en su información para pacientes de que el LASIK tiende a agravar el ojo seco y de que, en personas con pupilas grandes en penumbra, pueden aparecer deslumbramientos, halos, estrellas alrededor de las luces e imágenes fantasma, a veces lo bastante intensos como para dificultar conducir de noche o con niebla.

Al ser riesgos conocidos, la discusión no suele ser si podían ocurrir, sino:

  • Si se valoró un ojo seco previo y se trató antes de operar.
  • Si se midió la pupila en condiciones de poca luz y se adaptó el tratamiento.
  • Si se informó del riesgo de forma concreta, teniendo en cuenta su profesión o sus hábitos (conductores profesionales, trabajo nocturno, pilotos).
  • Si los síntomas superan lo esperable en intensidad y duración.
  • Si, una vez aparecidos, se ofreció el tratamiento adecuado.

Un ojo seco crónico e intenso o unos halos que impiden conducir de noche pueden valorarse como secuela y, si no se informó del riesgo, como daño derivado de una decisión no informada. La falta de información sobre un riesgo personal (por ejemplo, para un conductor profesional) tiene especial peso.

Información reforzada: ¿es satisfactiva la operación de miopía?

La operación de miopía se realiza casi siempre por elección del paciente, porque existen alternativas (gafas o lentillas). Por eso muchos tribunales la tratan como medicina voluntaria o satisfactiva, en la que se exige una información especialmente completa. Conviene matizarlo: el Tribunal Supremo, en la STS 44/2004, de 10 de febrero (Sala Primera), rechazó considerarla meramente satisfactiva por su evidente incidencia curativa, y valoró la suficiencia de la información según la operación, el riesgo y las circunstancias del paciente.

En la práctica, el resultado es similar: tanto si se califica de satisfactiva como de curativa, al ser una cirugía electiva el paciente debe conocer los riesgos relevantes, aunque sean poco frecuentes, para decidir si le compensa operarse. La Ley 41/2002 exige informar de las consecuencias seguras, de los riesgos típicos, de los riesgos personales y de las contraindicaciones (art. 10.1), y por escrito en las intervenciones quirúrgicas (art. 8.2).

  • Riesgo de ectasia, ojo seco, halos y defecto residual con posible retoque.
  • Posibilidad de necesitar gafas de cerca a partir de los 40-45 años (presbicia), que la operación no evita.
  • Alternativas técnicas y por qué se elige una.
  • Riesgos personales derivados de su córnea, su graduación o su trabajo.
  • Tiempo para pensarlo: en Extremadura, la Ley 3/2005 exige que la información se facilite al menos 24 horas antes.

Como explicamos en nuestro artículo sobre el consentimiento informado, haber firmado un documento no impide reclamar si era genérico o se firmó sin tiempo para reflexionar.

«Adiós a las gafas»: publicidad y promesas de resultado

Las clínicas de cirugía refractiva se anuncian con mensajes como «adiós a las gafas», «visión perfecta en 10 minutos» o «resultados garantizados». El artículo 61.2 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (TRLGDCU) establece que el contenido de la publicidad es exigible aunque no figure en el contrato. Si se le prometió un resultado concreto, la promesa forma parte de lo pactado.

Además, el Real Decreto 1907/1996 prohíbe la publicidad con pretendida finalidad sanitaria que proporcione seguridades de alivio o curación cierta (art. 4.4). Como ya explicamos en nuestro artículo sobre cirugía estética y publicidad, conviene guardar capturas fechadas de la web, los anuncios y los mensajes de la clínica.

  • Precio cerrado que incluye «retoques»: si los retoques eran necesarios por un error de cálculo, no deben cobrarse aparte.
  • Prueba gratuita de valoración hecha por un óptico o comercial, sin oftalmólogo: el oftalmólogo que opera debe valorar personalmente al paciente.
  • Promociones con plazo que presionan para decidir rápido, contrarias al tiempo de reflexión.

Cataratas y lentes premium: sanidad pública o lente de pago

En la operación de cataratas se sustituye el cristalino opaco por una lente cuya potencia se calcula con una biometría del ojo. Una lente de potencia equivocada (por error de medición, de cálculo o por implantar la lente de otro paciente) deja un defecto de graduación importante y suele obligar a una segunda cirugía para cambiarla. La rotura de la cápsula posterior, el edema de la córnea o de la mácula y la infección (endoftalmitis) son complicaciones conocidas; se reclama cuando se manejaron mal o se detectaron tarde. Sobre la infección, nos remitimos a nuestro artículo sobre infección hospitalaria.

Si la operación se hizo en el SAS o en el SES, se reclama por responsabilidad patrimonial en el plazo de un año. Si el retraso en operarse causó un daño, puede tener además una reclamación por demora, como explicamos en nuestro artículo sobre la lista de espera del SAS.

En la sanidad privada es frecuente pagar un suplemento por una lente multifocal o tórica con la promesa de no necesitar gafas. Esa parte tiene un componente voluntario: deben explicarse sus limitaciones (halos nocturnos, pérdida de contraste, necesidad de gafas en algunas distancias) y si usted no era buen candidato, por ejemplo por una enfermedad de la retina.

Qué documentos pedir y cómo se prueba una operación de miopía mal hecha

  • La historia clínica completa (art. 18 Ley 41/2002), incluidas las notas de la primera consulta.
  • Los mapas originales de topografía o tomografía corneal, en formato digital si es posible, no solo un resumen.
  • La paquimetría, la pupilometría, la refracción y las pruebas de lágrima previas.
  • Los datos del tratamiento láser: graduación programada, zona óptica, profundidad de ablación y grosor residual estimado.
  • En lentes y cataratas: la biometría, la fórmula y la lente elegida, con su etiqueta o tarjeta de implante.
  • El consentimiento informado firmado, con la fecha.
  • La publicidad, el presupuesto y los mensajes de la clínica.

Antes de que otra clínica le trate (por ejemplo, con crosslinking o un cambio de lente), obtenga un informe con pruebas actuales. La pericial la realiza un oftalmólogo independiente, preferentemente con experiencia en cirugía refractiva, que debe comparar los datos previos con los criterios de selección aceptados en la fecha de la operación.

Plazos para reclamar una operación de miopía mal hecha

SituaciónPlazoDesde cuándo
Clínica privada con contrato5 años (art. 1964.2 CC)Desde que se conoce el daño y puede reclamarse
Profesional sin contrato con usted1 año (art. 1968.2 CC)Desde la estabilización de las secuelas
Cirugía en el SAS o el SES1 año (art. 67.1 Ley 39/2015)Desde la curación o la estabilización de las secuelas
Lente o láser defectuosos3 años, con límite de 10 años desde la puesta en circulación (arts. 143 y 144 TRLGDCU)Desde que se conoce el daño, el defecto y el fabricante

En complicaciones tardías como la ectasia, el Tribunal Supremo viene declarando que el plazo de un año no empieza hasta que el daño está estabilizado (por ejemplo, STS 562/2025, de 9 de abril). Antes de demandar en la vía civil hay que intentar un medio adecuado de solución de controversias, cuya solicitud interrumpe la prescripción (art. 7 de la Ley Orgánica 1/2025).

¿Cuánto se puede reclamar y qué alega la clínica?

La indemnización se calcula con el baremo de la Ley 35/2015, reformado por la Ley 5/2025, como referencia (STS 951/2025, de 17 de junio, Pleno de la Sala Primera). Incluye la pérdida de agudeza visual u otras secuelas oculares, el perjuicio por los días de curación, las nuevas intervenciones, el coste de tratamientos como el crosslinking o lentes especiales, el lucro cesante si afectó a su trabajo y la devolución de lo pagado cuando el servicio no se prestó como se pactó. Si la aseguradora paga tarde, se suman los intereses del artículo 20 de la Ley de Contrato de Seguro.

Lo que alega la clínicaCómo se responde
«La ectasia es una complicación imprevisible»Se revisan los mapas previos: si existía un factor de riesgo identificable, debió descartarse la cirugía o cambiar de técnica.
«El paciente firmó el consentimiento»Un formulario genérico no prueba que se explicaran los riesgos personales ni que hubiera tiempo para decidir.
«El ojo seco ya existía»Si existía, debía valorarse y tratarse antes de operar, e informar de que podía empeorar.
«Ofrecemos un retoque gratuito»El retoque no siempre es posible ni repara el daño; y si se debe a un error, no excluye la indemnización.

En nuestro despacho aplicamos un método propio que contrasta cada elemento de la reclamación con su prueba, desde la indicación hasta la cuantía, y controla el reloj de plazos desde el diagnóstico de la complicación.

Pida los mapas, no solo el informe

La prueba decisiva en una operación de miopía mal hecha suele estar en los datos originales de la topografía, la paquimetría y el tratamiento láser. Pídalos por escrito a la clínica antes de someterse a cualquier tratamiento posterior, porque las nuevas pruebas no permiten reconstruir cómo estaba su córnea antes de operarse.

Qué hacer si le ha pasado

  • Acuda a un oftalmólogo para diagnosticar y tratar la complicación
  • Pida por escrito su historia clínica completa, con los mapas topográficos, la paquimetría y los datos del láser o de la biometría
  • Guarde la publicidad, el presupuesto, el consentimiento y los mensajes de la clínica
  • Pida un informe con pruebas actuales antes de cualquier reintervención en otro centro
  • Encargue una pericial oftalmológica independiente sobre la indicación, la técnica y la información
  • Calcule el plazo: cinco años con contrato privado, un año en la sanidad pública desde la estabilización
  • Consulte a un abogado para dirigir la reclamación contra la clínica y su aseguradora

Preguntas frecuentes

Me operé de miopía y no veo bien, ¿puedo reclamar?

Puede reclamar si la pérdida de visión se debe a una mala indicación, un error en el cálculo o la técnica, un mal seguimiento o falta de información. Un pequeño defecto residual que se corrige con un retoque no suele ser negligencia. Pida su historia con las pruebas previas y los datos del láser y consulte a un oftalmólogo independiente.

¿Qué es la ectasia corneal y quién responde?

Es un debilitamiento de la córnea que se deforma tras la cirugía refractiva y reduce la visión. Es poco frecuente y suele aparecer meses o años después. Responde la clínica o el cirujano si existían factores de riesgo detectables en las pruebas previas, como un queratocono incipiente o una córnea demasiado fina, y aun así se operó o se eligió una técnica inadecuada.

Tengo halos y no puedo conducir de noche desde la operación, ¿es negligencia?

Los halos son un riesgo conocido, sobre todo con pupilas grandes. Puede reclamarse si no se midió la pupila en penumbra, si el tratamiento no se adaptó a ella o si no se le informó del riesgo teniendo en cuenta que conduce de noche o por trabajo. Si los halos persisten e impiden conducir, pueden valorarse como secuela.

¿La operación de miopía es medicina satisfactiva?

Muchos tribunales la tratan como medicina voluntaria, porque existen alternativas como las gafas. El Tribunal Supremo, en la STS 44/2004, destacó su incidencia curativa. En cualquier caso, al ser una cirugía electiva, se exige informar con detalle de los riesgos, incluidos los poco frecuentes si son graves, y de las limitaciones del resultado.

La clínica anunciaba «adiós a las gafas», ¿me sirve para reclamar?

Puede servirle. El contenido de la publicidad es exigible aunque no figure en el contrato (art. 61.2 TRLGDCU). Si la clínica prometió un resultado concreto y no se alcanzó por causas que debió prever, la publicidad refuerza la reclamación. Guarde capturas con fecha de la web, los anuncios y los mensajes que recibió.

¿Cuánto tiempo tengo para reclamar a una clínica oftalmológica?

Si contrató con una clínica privada, cinco años (art. 1964.2 del Código Civil). Frente a la sanidad pública, un año desde la curación o la estabilización de las secuelas. En complicaciones tardías como la ectasia, el plazo empieza cuando el daño se conoce y se estabiliza, no el día de la operación.

Me pusieron una lente equivocada en la operación de cataratas, ¿qué hago?

Pida la biometría, la fórmula utilizada y la tarjeta o etiqueta de la lente implantada. Una lente de potencia equivocada por error de medición o de identificación suele ser una negligencia y obliga a cambiarla. Se reclaman los costes de la nueva cirugía, el perjuicio sufrido y las secuelas, si quedan.

¿Puedo pedir que me devuelvan lo que pagué por la operación?

Sí, cuando el servicio no se prestó conforme a lo pactado o hubo negligencia, la devolución puede pedirse junto con la indemnización. También pueden reclamarse los gastos de tratamientos posteriores en otra clínica. Si pagó con una financiación vinculada, puede oponer el incumplimiento a la financiera tras reclamar a la clínica (art. 29 Ley 16/2011).

¿Me sirve el consentimiento que firmé el día de la operación?

Un consentimiento firmado minutos antes de operarse, o un formulario genérico, no prueba que se le informara con tiempo y de forma personalizada. En una cirugía electiva el paciente debe poder reflexionar. En Extremadura la ley exige que la información se facilite al menos 24 horas antes. Haber firmado no le impide reclamar.

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Fuentes y normativa

Este artículo es divulgativo y no sustituye al asesoramiento sobre un caso concreto. Actualizado el 3 de noviembre de 2026.

Redactado y revisado por Juan Manuel Calderón GodoyAbogado colegiado n.º 7.291 del ICAS · Autor de Litigación por negligencias sanitarias (LexQuark) · Revisado el 23 de octubre de 2026
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