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Operación de hernia discal mal hecha: «me dejaron peor de la espalda», ¿es negligencia?

27 de octubre de 2026 · 12 min de lectura · Juan Manuel Calderón Godoy

Una operación de hernia discal mal hecha puede ser negligencia cuando la cirugía no estaba indicada, se operó el nivel equivocado, los tornillos de una artrodesis quedaron mal colocados y no se corrigieron, se lesionó una raíz o la médula por una técnica incorrecta, o no se detectó a tiempo una complicación, como un síndrome de cola de caballo, un hematoma o una infección. Quedar peor no basta: hay que probar el fallo y su relación con el daño. En la sanidad pública el plazo es de un año.

Puntos clave
  • Quedar peor después de una operación de espalda no demuestra por sí solo una negligencia: muchas veces el dolor persiste aunque la cirugía sea correcta.
  • El síndrome de cola de caballo es una urgencia: con pérdida de fuerza en las piernas o alteraciones de orina o anestesia en la zona genital, la resonancia y la descompresión no pueden esperar.
  • Operar el disco o la vértebra equivocados es un evento evitable con la comprobación radiológica durante la cirugía.
  • Un tornillo mal colocado puede ser un riesgo; no detectarlo ni corregirlo cuando causa síntomas es otra cosa.
  • La fístula de líquido cefalorraquídeo y la infección son riesgos conocidos; lo reprochable suele ser el retraso en tratarlas.
  • El consentimiento debe explicar los riesgos neurológicos y las alternativas no quirúrgicas.
  • Las resonancias antes y después de la cirugía y las notas de exploración neurológica son la prueba clave.

¿Cuándo una operación de hernia discal mal hecha es negligencia?

La cirugía de columna (discectomía, microdiscectomía, laminectomía, artrodesis con tornillos) la realizan neurocirujanos y traumatólogos especializados en columna. Es una cirugía que puede aliviar mucho, pero que tiene riesgos neurológicos y un porcentaje de pacientes que siguen con dolor, lo que en medicina se conoce como síndrome de cirugía fallida de espalda. Por eso la frase «me dejaron peor» es el punto de partida, no la conclusión.

El cirujano se obliga a poner los medios adecuados según la lex artis, no a curar. Como explicamos en nuestro artículo sobre cómo distinguir una complicación de una negligencia en una operación, lo que hay que demostrar es un fallo evitable que causó el daño. En columna, ese fallo suele estar en alguno de estos cuatro momentos:

  • La indicación: si había motivo para operar o debían agotarse antes el tratamiento conservador y otras alternativas.
  • La ejecución: nivel correcto, colocación de tornillos y material, manejo de raíces, médula y duramadre.
  • El postoperatorio: detección precoz de un déficit neurológico, un hematoma, una fístula o una infección.
  • La información: si le explicaron los riesgos neurológicos, la posibilidad de no mejorar y las alternativas.

Las negligencias más frecuentes en neurocirugía y cirugía de columna

SupuestoQué suele fallarQué se reclama
Síndrome de cola de caballo no detectadoNo valorar la retención de orina, la anestesia en silla de montar o la debilidad en las piernas; retrasar la resonancia o la cirugíaIncontinencia, disfunción sexual, debilidad o parálisis (a menudo, pérdida de oportunidad)
Cirugía en el nivel equivocadoNo comprobar el nivel con radioscopia durante la intervenciónCirugía innecesaria, persistencia de la hernia, nueva intervención
Tornillos mal colocados en una artrodesisTrayectoria incorrecta hacia el canal o el foramen; no revisarlo con imagen ante síntomasReintervención, lesión de raíz, dolor neuropático
Lesión de raíz nerviosa o de la médulaManiobra incorrecta, descompresión insuficiente o excesiva, déficit no detectadoPie caído, pérdida de fuerza o sensibilidad, paraplejia
Hematoma epidural postoperatorioNo vigilar la exploración neurológica en las primeras horas; retrasar la reintervenciónDéficit neurológico permanente
Fístula de líquido cefalorraquídeoDesgarro dural no reparado o no detectado; ignorar cefalea postural o supuración claraReintervención, meningitis, ingreso prolongado
Infección de la herida o del discoProfilaxis o asepsia insuficientes, diagnóstico tardíoReintervenciones, antibióticos prolongados, retirada del material
Cirugía no indicada o sin alternativasOperar sin correlación entre síntomas e imagen o sin agotar el tratamiento conservadorSecuelas y daño moral por falta de información

Síndrome de cola de caballo no detectado: la urgencia que no puede esperar

La cola de caballo es el conjunto de raíces nerviosas que salen al final de la médula. Una hernia discal grande puede comprimirlas. Según el Manual MSD, sus síntomas son debilidad en las piernas, pérdida de sensibilidad en la zona genital y perianal (la llamada anestesia en silla de montar) y alteraciones de la vejiga, el intestino y la función sexual, como retención o incontinencia de orina. Ante la sospecha debe hacerse una resonancia de inmediato si está disponible, y los pacientes con alteración de esfínteres o debilidad de las piernas requieren una descompresión quirúrgica inmediata.

Es uno de los supuestos que más reclamaciones genera, porque muchas veces el paciente acude a urgencias o a su centro de salud varias veces con dolor lumbar y algún síntoma de alarma que no se pregunta, no se explora o no se anota, y se le da el alta con analgésicos. Cuando por fin se opera, el daño en los esfínteres o en las piernas ya puede ser permanente.

En estos casos rara vez puede afirmarse que con una cirugía a tiempo la recuperación habría sido completa. Por eso se reclama a menudo la pérdida de oportunidad: la probabilidad de un mejor resultado que el retraso le quitó. Lo decisivo es la cronología: cuándo aparecieron los síntomas, qué se le preguntó y exploró en cada visita y cuánto se tardó en hacer la resonancia y en operar. Sobre las altas precipitadas, puede ver nuestro artículo sobre negligencia en urgencias.

Ejemplo

un hombre con hernia discal lumbar conocida acude a urgencias porque no consigue orinar y tiene las nalgas adormecidas. El informe solo recoge «lumbalgia» y se le da el alta con analgesia, sin exploración de la sensibilidad perineal ni sondaje. Vuelve al día siguiente, se diagnostica un síndrome de cola de caballo y se opera, pero queda con incontinencia. La reclamación se centraría en las horas perdidas entre la primera visita y la cirugía.

Advertencia: este contenido es informativo y no es consejo médico. Si tiene dolor de espalda y nota dificultad para orinar, pérdidas de orina o heces, adormecimiento en la zona genital o pérdida de fuerza en las piernas, acuda a urgencias de inmediato e indíquelo expresamente.

¿Me operaron del disco equivocado? La cirugía en el nivel erróneo

Operar un nivel distinto del previsto (por ejemplo, L4-L5 en lugar de L5-S1) es un error que puede ocurrir porque las vértebras se parecen entre sí y algunas personas tienen variantes anatómicas. Precisamente por eso, la práctica aceptada es comprobar el nivel con radioscopia durante la intervención, antes de actuar. Los protocolos de cirugía segura, con la lista de verificación quirúrgica que impulsan la OMS y el Ministerio de Sanidad, buscan evitar los errores de lugar y de procedimiento.

Si la hoja quirúrgica no recoge esa comprobación, o la imagen intraoperatoria muestra el nivel equivocado y se siguió adelante, la negligencia suele ser clara. Se reclaman la cirugía innecesaria, la persistencia de la hernia original, la nueva intervención y sus secuelas. Si usted sigue igual tras la cirugía y la resonancia de control muestra la hernia intacta, pida que se compare con la del preoperatorio.

Artrodesis lumbar y tornillos mal colocados: ¿cuándo es negligencia?

En una artrodesis se fijan dos o más vértebras con tornillos pediculares y barras. Un tornillo puede quedar desviado hacia el canal medular o hacia el agujero por el que sale la raíz. Las guías de imagen reducen ese riesgo, pero no lo eliminan, y la malposición figura en los consentimientos como riesgo típico.

Por eso la clave no suele ser el tornillo en sí, sino lo que se hizo después. Un caso ilustra bien la frontera: en su Dictamen 137/24, la Comisión Jurídica Asesora de la Comunidad de Madrid desestimó la reclamación de una paciente a la que se reintervino a los pocos días de una artrodesis para recolocar un tornillo mal posicionado, con salida de líquido cefalorraquídeo. Pesó que el riesgo constaba en el consentimiento, que la malposición se detectó con imagen y se corrigió con eficacia, y que la reclamante no aportó una pericial que demostrara una actuación contraria a la lex artis.

Al revés, la reclamación tiene más base cuando el paciente presenta dolor o déficit en el territorio de una raíz, no se hace un TAC de control, el tornillo invade claramente el canal o el foramen y se tarda semanas o meses en corregirlo, o cuando se usó un material o una técnica inadecuados para el caso.

Un detalle práctico: el art. 18 del Reglamento (UE) 2017/745 obliga a entregar una tarjeta de implante, pero excluye los tornillos, placas y otros elementos similares. Por eso, en columna, la trazabilidad del material se obtiene de las etiquetas pegadas en la hoja quirúrgica, que debe pedir con la historia. Si sospecha un defecto del propio implante, vea nuestro artículo sobre prótesis defectuosas.

Lesión de raíz o de médula, fístula de líquido cefalorraquídeo e infección

Lesión de raíz nerviosa o medular

Una lesión de raíz puede manifestarse como pie caído, pérdida de fuerza o sensibilidad o dolor neuropático; una lesión medular, en la columna cervical o dorsal, puede causar tetraparesia o paraplejia. Se analizan la técnica (tracción excesiva de la raíz, instrumental, descompresión), el uso de los medios disponibles en cirugías complejas, como la monitorización neurofisiológica intraoperatoria cuando estaba indicada, y si el déficit se detectó y trató a tiempo.

Hematoma tras la cirugía

Un hematoma que comprime las raíces o la médula en las primeras horas es una complicación poco frecuente pero muy grave, que exige reintervenir con rapidez. Aquí las notas de enfermería y las exploraciones neurológicas seriadas son decisivas: si se anotó pérdida de fuerza y nadie actuó, el retraso es lo que se reclama.

Fístula de líquido cefalorraquídeo

El desgarro de la duramadre durante la cirugía es un riesgo conocido. Lo reprochable es no repararlo o no detectarlo, o ignorar después la cefalea que empeora al ponerse de pie o la salida de líquido claro por la herida, con riesgo de meningitis.

Infección

La infección de la herida o del espacio discal puede obligar a limpiezas quirúrgicas y a retirar el material. Se analizan la profilaxis, la asepsia y la rapidez del diagnóstico, como explicamos en nuestro artículo sobre la infección después de una operación.

«Me dejaron peor»: ¿estaba indicada la operación y le explicaron las alternativas?

En la hernia discal sin signos de alarma, la mayoría de las guías clínicas proponen empezar por tratamiento conservador (analgesia, fisioterapia, ejercicio, a veces infiltraciones) y reservar la cirugía para los casos en que el dolor no mejora tras un tiempo razonable o hay un déficit neurológico. Operar sin correlación entre los síntomas y la resonancia, o sin haber ofrecido alternativas, puede ser una indicación incorrecta.

Además, la Ley 41/2002 exige consentimiento escrito en las intervenciones quirúrgicas (art. 8) e información previa sobre las consecuencias relevantes, los riesgos típicos y personales y las contraindicaciones (art. 10). En columna eso incluye la posibilidad de no mejorar o empeorar, los riesgos neurológicos, la fístula, la infección y, en artrodesis, la malposición del material y la degeneración del nivel vecino. Si el riesgo que se materializó no se le explicó, puede reclamarse aunque la técnica fuera correcta. Lo desarrollamos en nuestro artículo sobre la falta de consentimiento informado.

¿Qué alega la defensa en cirugía de columna y cómo se responde?

Argumento de la defensaCómo se responde
Es un riesgo típico que figuraba en el consentimientoEl consentimiento no cubre la mala ejecución ni el retraso en detectar y tratar la complicación
El dolor persistente se debe a la degeneración de la columnaComparar resonancias y exploraciones antes y después; identificar el daño añadido por la cirugía
Los síntomas de cola de caballo no estaban presentes en urgenciasRevisar qué se preguntó y exploró; la omisión de la exploración perineal o del registro urinario es un fallo en sí
El tornillo estaba en una posición aceptableMedición pericial en el TAC y correlación con el territorio de la raíz afectada
La incontinencia o el déficit eran previosBuscar en la historia la exploración preoperatoria documentada
El paciente no siguió las recomendacionesEl centro debe probar las instrucciones dadas y por escrito

En el despacho preparamos estos casos con nuestro Método de Estrategia en Negligencias Sanitarias: un gemelo digital en el que cada elemento (daño, responsable, lex artis, nexo causal o pérdida de oportunidad, información y cuantía) se enfrenta a su prueba con un semáforo verde, ámbar o rojo, junto con un reloj de plazos y un equipo rojo, apoyado en inteligencia artificial supervisada, que anticipa estos argumentos.

Cómo se prueba una negligencia en una operación de espalda y qué documentos pedir

La prueba central es la pericial de un neurocirujano o de un cirujano de columna, como explicamos en nuestro artículo sobre cómo demostrar una negligencia médica. El caso de Madrid antes citado muestra lo que ocurre sin ella: la reclamación se desestimó porque la paciente solo aportó su propia valoración. Pida por escrito la historia clínica completa (art. 18 de la Ley 41/2002):

  • Resonancias y TAC anteriores y posteriores a la cirugía, en formato original (DICOM).
  • Consultas previas, tratamientos conservadores y exploración neurológica preoperatoria.
  • Consentimiento informado y hojas informativas, con su fecha.
  • Hoja quirúrgica, con el nivel intervenido, las imágenes de radioscopia y las etiquetas del material.
  • Registros de monitorización neurofisiológica, si se usó.
  • Notas de enfermería y exploraciones neurológicas del postoperatorio.
  • Informes de urgencias, reingresos, cultivos y reintervenciones.

Plazos e indemnización por una operación de hernia discal o de columna mal hecha

VíaPlazoDesde cuándo
Sanidad pública (SAS, SES)1 año (art. 67.1 Ley 39/2015)Curación o determinación del alcance de las secuelas
Clínica privada con contrato5 años (art. 1964.2 CC), con MASC previo (LO 1/2025)Desde que pudo ejercitarse la acción
Clínica privada sin contrato o contra el médico1 año (arts. 1902 y 1968.2 CC), con MASC previoDesde que conoció el daño y sus secuelas
Vía penal por imprudencia menos graveDelito leve, solo con denuncia; prescribe al año (art. 152.2 CP)Desde los hechos

Las secuelas neurológicas pueden tardar meses en estabilizarse, y es frecuente discutir esa fecha. Si hay dudas, interrumpa el plazo por escrito. Recuerde también que, si reclamó primero al SAS por vía administrativa, ya no cabe después la acción directa civil contra su aseguradora (STS 169/2024, de 12 de febrero, Sala Primera).

La indemnización toma como referencia el baremo de la Ley 35/2015, reformado por la Ley 5/2025 con vigencia desde el 26 de julio de 2025; la STS 951/2025, de 17 de junio, del Pleno de la Sala Primera, admitió aplicarlo aunque los hechos sean anteriores. En columna pesan las secuelas neurológicas (pérdida de fuerza, dolor neuropático, incontinencia urinaria o fecal, disfunción sexual), las intervenciones, la pérdida de calidad de vida y el lucro cesante. En lesiones medulares graves se suman la ayuda de tercera persona, la adecuación de la vivienda y del vehículo y los gastos futuros de asistencia. Si solo se prueba una pérdida de oportunidad, se indemniza un porcentaje. Lo explicamos en nuestro artículo sobre cuánto se cobra por una negligencia médica.

En Andalucía, si la reclamación al SAS supera 70.000 euros, es preceptivo el dictamen del Consejo Consultivo de Andalucía (art. 17.10.a de la Ley 2/2024); en Extremadura, el de la Comisión Jurídica de Extremadura a partir de 50.000 euros.

La cronología lo decide

En la cola de caballo, el hematoma o la lesión de raíz, el caso se gana o se pierde por horas. Escriba cuanto antes qué síntomas tuvo, cuándo, dónde consultó y qué le preguntaron o exploraron, y pida los informes de cada visita a urgencias y las notas de enfermería del postoperatorio.

Qué hacer si le ha pasado

  • Si tiene pérdida de fuerza, alteraciones al orinar o adormecimiento genital, acuda a urgencias antes de pensar en reclamar.
  • Solicite por escrito la historia clínica completa (art. 18 de la Ley 41/2002), con las resonancias y TAC en formato original.
  • Pida la hoja quirúrgica con el nivel intervenido y las etiquetas del material implantado.
  • Escriba una cronología detallada de síntomas, consultas y respuestas.
  • Guarde justificantes de gastos, bajas, rehabilitación y ayudas técnicas.
  • Consulte con un abogado para fijar la vía y el plazo antes de firmar acuerdos o renuncias.
  • Encargue, con su abogado, una pericial de cribado de un neurocirujano o cirujano de columna.

Preguntas frecuentes

Me operaron de una hernia discal y estoy peor, ¿es negligencia?

No necesariamente. Una parte de los pacientes sigue con dolor tras una cirugía de columna correcta. Puede haber negligencia si la operación no estaba indicada, se operó el nivel equivocado, el material quedó mal colocado y no se corrigió, se lesionó una raíz por mala técnica o no se detectó a tiempo una complicación. También si no le explicaron el riesgo de no mejorar y las alternativas.

¿Qué es el síndrome de cola de caballo y por qué es tan importante detectarlo?

Es la compresión de las raíces nerviosas del final de la columna, a menudo por una hernia grande. Produce debilidad en las piernas, adormecimiento en la zona genital y problemas para orinar o controlar esfínteres. Requiere resonancia y cirugía urgentes; el retraso puede dejar secuelas permanentes. Este contenido no es consejo médico: si tiene esos síntomas, acuda a urgencias.

Me operaron del disco equivocado, ¿puedo reclamar?

Sí, en la mayoría de los casos. La práctica aceptada es comprobar el nivel con radioscopia durante la intervención precisamente para evitar este error, y los protocolos de cirugía segura lo exigen. Se reclaman la cirugía innecesaria, la persistencia de la hernia, la nueva operación y las secuelas. Pida la hoja quirúrgica y las imágenes intraoperatorias.

¿Un tornillo mal colocado en una artrodesis es siempre negligencia?

No. La malposición es un riesgo conocido de la técnica. Suele haber responsabilidad cuando el tornillo invade claramente el canal o la salida de la raíz, el paciente tiene síntomas y no se hace un control de imagen, o se tarda en corregirlo. Si se detectó y se corrigió con rapidez, como en el dictamen madrileño citado, es más difícil reclamar.

Tras la operación me sale líquido por la herida y me duele la cabeza al levantarme, ¿qué hago?

Pueden ser signos de una fístula de líquido cefalorraquídeo, que exige valoración médica sin demora por el riesgo de infección. Acuda al servicio que le operó o a urgencias y pida que conste por escrito. A efectos de reclamación, lo relevante es si el desgarro se reparó y si los síntomas se valoraron a tiempo. Este contenido no es consejo médico.

¿Cuánto tiempo tengo para reclamar una operación de espalda mal hecha?

En la sanidad pública, un año desde la curación o la estabilización de las secuelas. En una clínica privada, cinco años si había contrato y un año si no, con un intento previo de acuerdo obligatorio en la vía civil. Las secuelas neurológicas tardan en estabilizarse y la fecha se discute: conviene consultar cuanto antes.

¿Cuánto se cobra por una negligencia en cirugía de columna?

Depende de las secuelas. Se calcula con el baremo de la Ley 35/2015, reformado en 2025, sumando días de baja, intervenciones, secuelas neurológicas, incontinencia o disfunción sexual, pérdida de calidad de vida y lucro cesante. En lesiones medulares se añaden la ayuda de tercera persona y la adaptación de vivienda y vehículo. Si solo se prueba pérdida de oportunidad, se indemniza un porcentaje.

Firmé un consentimiento que decía «lesión neurológica», ¿puedo reclamar?

Sí, si la lesión se debió a una técnica incorrecta o se detectó y trató tarde, porque el consentimiento no cubre la mala praxis. Y si el documento era genérico, no mencionaba la posibilidad de quedar peor ni las alternativas, o se firmó sin tiempo para decidir, puede reclamar además por falta de información.

Otro neurocirujano me ha dicho que la operación estaba mal hecha, ¿es suficiente?

Es un buen indicio, pero no basta. Un comentario en consulta no es una prueba: pídale que lo deje por escrito en su informe, con los hallazgos concretos. Después, la reclamación necesitará una pericial completa que analice la indicación, la técnica, el postoperatorio y la relación con el daño, elaborada preferiblemente por un especialista independiente.

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Fuentes y normativa

Este artículo es divulgativo y no sustituye al asesoramiento sobre un caso concreto. Actualizado el 27 de octubre de 2026.

Redactado y revisado por Juan Manuel Calderón GodoyAbogado colegiado n.º 7.291 del Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla · Revisado el 23 de octubre de 2026
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