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Atlas · Ficha 65 · K. Medicina estética y satisfactiva
¿Ve peor tras operarse la miopía? Negligencia en cirugía refractiva
Hay negligencia en cirugía refractiva cuando se opera a un paciente que no era apto: por ejemplo, con una córnea demasiado fina o un queratocono incipiente que el estudio previo debía detectar. También cuando no se informa de forma realista de los riesgos, como los halos nocturnos o la posibilidad de seguir usando gafas. Responden la clínica y el oftalmólogo. En la privada, el plazo es de cinco años por contrato. Antes de demandar debe intentar un acuerdo previo obligatorio.
Casos típicos
- Ectasia corneal: la córnea se debilita y se deforma tras el láser. Ocurre cuando el paciente no era apto, por una córnea fina o un queratocono no detectado.
- Defecto residual: sigue teniendo miopía, hipermetropía o astigmatismo tras la operación.
- Halos y deslumbramientos que le impiden conducir de noche.
- Ojo seco severo y persistente.
- Complicaciones de las lentes que se implantan dentro del ojo (lentes fáquicas) o de la sustitución del cristalino transparente.
- Endoftalmitis: una infección grave del interior del ojo.
Quién responde y en qué plazo
Responden la clínica y el oftalmólogo, con sus aseguradoras. Usted es consumidor.
La publicidad de estas clínicas suele ser muy llamativa, del tipo «adiós a las gafas». Lo que prometía la publicidad puede formar parte del contrato.
En la medicina privada, el plazo es de cinco años si reclama por el contrato y de un año por la vía extracontractual. Antes de ir al juzgado civil, debe intentar un medio previo de solución (MASC).
Si la lente implantada fuera defectuosa, cabría reclamar también al fabricante, con un plazo de tres años desde el daño.
Qué se debió hacer
La cirugía refractiva debe hacerse en una unidad bajo la responsabilidad de un médico especialista en Oftalmología.
Antes de operar hay que hacer un estudio completo de la córnea: su forma (topografía o tomografía) y su grosor (paquimetría). Con esos datos se descartan las contraindicaciones, sobre todo el riesgo de ectasia.
Las guías internacionales de referencia, como las de la Academia Americana de Oftalmología, recogen esas contraindicaciones. Operar pese a signos de un queratocono incipiente es el supuesto típico de mala praxis.
Cuando se implanta una lente dentro del ojo, esa lente es un producto sanitario implantable. El centro debe entregarle una tarjeta de implante con sus datos y registrar el producto. Así se puede saber qué lente lleva si surge un problema o una alerta.
Y tras la operación, el oftalmólogo debe hacer revisiones y tratar pronto cualquier complicación, como una infección o un ojo seco intenso.
Los momentos que hay que reconstruir
El estudio previo: qué pruebas se hicieron y qué mostraban. La cirugía. La evolución en las semanas y meses siguientes.
Y el momento en que aparecieron los síntomas o se diagnosticó la ectasia, que puede ser bastante tiempo después de operarse.
Si le hicieron retoques, anote cuándo y por qué. El perito querrá saber qué estudios se repitieron. Y qué datos se valoraron antes de volver a aplicar el láser sobre la misma córnea.
Los documentos que deciden el caso
Cómo pedirlos: solicite por escrito su historia clínica completa. Pida expresamente los archivos originales de las topografías, no solo un informe resumido: el perito necesita revisar los datos en bruto. Si le implantaron una lente, pida la tarjeta de implante con el modelo y el lote. Haga capturas de la publicidad que vio antes de operarse.
- Topografías y paquimetrías anteriores a la cirugía, en su formato original del aparato.
- Cálculo del tratamiento láser o de la lente.
- Tarjeta de implante, si le pusieron una lente dentro del ojo.
- Publicidad de la clínica y presupuesto.
- Consentimiento informado firmado, con su fecha.
La causa: qué habría pasado con la asistencia correcta
En la ectasia, la pregunta es sencilla de formular: ¿los datos previos mostraban un riesgo que desaconsejaba operar con esa técnica?
Si la respuesta es sí, con un estudio bien interpretado no se habría operado, o se habría elegido otra técnica. Y la ectasia no se habría producido. Por eso es tan importante que un perito oftalmólogo revise las topografías originales.
Información y consentimiento
En esta cirugía electiva, la información es el núcleo del caso. Le debieron explicar los riesgos, incluidos los efectos visuales nocturnos como halos y deslumbramientos.
También la posibilidad de seguir necesitando gafas y cómo podía afectar a la conducción. Si usted tiene una profesión con exigencias visuales, como conductor o piloto, esa repercusión debía tratarse expresamente.
Al ser una operación voluntaria, el consentimiento debió firmarse con tiempo para reflexionar. En Extremadura, la ley exige al menos veinticuatro horas, salvo urgencia.
Qué se indemniza
La pérdida de agudeza visual. La imposibilidad de conducir o sus limitaciones. Y la repercusión en el trabajo, incluido lo que deje de ganar (lucro cesante).
En los casos graves, también el coste de tratamientos como el trasplante de córnea, además del daño moral.
Lo que suele alegar el centro o la aseguradora
Que el queratocono era indetectable con los medios disponibles en ese momento.
El error más frecuente al reclamar es no conseguir las topografías originales para que un perito las revise. Sin ellas, es difícil rebatir que el riesgo no se podía ver.
También suelen alegar que el paciente firmó un consentimiento con todos los riesgos. Pero un riesgo informado no cubre una indicación equivocada: si usted no era candidato, la firma no corrige ese error.
Resoluciones de referencia
- STS 1.ª 828/2021, de 30 de noviembre, rec. 5955/2018. En la medicina voluntaria, un riesgo típico informado no genera responsabilidad sin prueba de mala praxis.
- STS 1.ª 374/2026, de 10 de marzo, ECLI:ES:TS:2026:1136. El carácter voluntario de la intervención es el primer factor para valorar si el paciente, bien informado, habría renunciado a operarse.
Solo citamos resoluciones contrastadas con su texto íntegro. Ver la jurisprudencia verificada.
Normativa aplicable
- Real Decreto 1277/2003, anexo II, unidad U.51 (cirugía refractiva bajo responsabilidad de un oftalmólogo)
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Preguntas frecuentes
Desde que me operé veo halos por la noche y no puedo conducir. ¿Puedo reclamar?
Puede ser reclamable si no le informaron de ese riesgo. También si, por las características de sus ojos, usted no era un buen candidato. Si se lo explicaron con claridad y aun así decidió operarse, será más difícil. Revise el consentimiento y pida su historia completa.
Me han diagnosticado una ectasia años después del láser. ¿Es tarde para reclamar?
No necesariamente. El plazo suele empezar a contar cuando se conoce el daño y su alcance, no el día de la operación. En la medicina privada, por la vía del contrato, son cinco años. Lo importante es conseguir cuanto antes los estudios previos a la cirugía, para comprobar si el riesgo era visible.
Sigo necesitando gafas tras operarme. ¿Es negligencia?
No siempre. Un pequeño defecto residual puede ser un resultado posible, y a veces se corrige con un retoque. Puede haber responsabilidad si el cálculo fue erróneo o si la publicidad o el médico le garantizaron que no necesitaría gafas. Guarde la publicidad y el presupuesto.
Soy conductor profesional y ya no puedo trabajar. ¿Qué puedo pedir?
Si hay responsabilidad, puede reclamar la pérdida de visión y también la repercusión en su trabajo, incluido lo que deje de ganar. Es importante que el consentimiento mencionara o no su profesión: con exigencias visuales especiales, la información debía ser más detallada. Reúna sus nóminas y la documentación laboral.
Versión divulgativa de la ficha 65 del atlas de familias de casos de el tratado Litigación por negligencias sanitarias (LexQuark), de Juan Manuel Calderón Godoy. Información general: cada caso exige estudiar la historia clínica con un perito de la especialidad.
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